THOMAS JEFFERSON, UN FILÓSOFO DEMÓCRATA
“Decidme si la paz se preserva mejor dando energÃa al gobierno o información al pueblo. Esto último es el más seguro y más legÃtimo mecanismo de gobierno. Educad e informad a la masa del pueblo en su totalidad. Hacedle ver que les interesa preservar la paz y el orden, y los preservarán. Y para convencerlos de ello no es necesario tampoco un alto grado de educación. El pueblo es el único baluarte seguro para la preservación de nuestra libertad. Después de todo, tengo por principio que prevalezca la voluntad de la mayorÃa.” JEFFERSON
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Thomas Jefferson (Shadwell, EEUU, 1743-Monticello, id., 1826), polÃtico estadounidense, hijo de un rico plantador de Virginia, recibió una esmerada educación y desde muy joven se comprometió con la causa de los colonos frente a los abusos del soberano inglés Jorge III.
En 1774 fue elegido diputado por Virginia en el primer Congreso continental, que se celebró en Filadelfia. Al año siguiente estallaba la guerra de Independencia de las colonias americanas.
Inspirándose en la Declaración de los Derechos Humanos redactada por George Mason y adoptada por la convención de Virginia, Jefferson escribió en 1776 un borrador de la Declaración de Independencia. Fuertemente influida por la filosofÃa polÃtica de Locke, la Declaración proclamaba la igualdad de los ciudadanos ante la ley y reconocÃa una serie de derechos naturales e inalienables para toda persona: «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». Por otro lado, reivindicaba el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos y reconocÃa su derecho a la resistencia frente a cualquier gobierno que no garantice los derechos humanos.
La Declaración constituyó el documento fundacional de la nación estadounidense y significó un paso decisivo en la instauración de la democracia moderna, al establecer que el fin, la forma y la legitimidad del poder polÃtico emanan de la posibilidad del individuo de desarrollarse en libertad.
Sin embargo, la búsqueda de las estructuras polÃticas sobre las que habrÃa de erigirse el nuevo Estado supuso un arduo proceso, que Jefferson vivió como gobernador de Virginia, entre 1779 y 1781, más tarde como embajador en Francia durante los cuatro años que precedieron al estallido de la Revolución Francesa –de la que se declaró partidario, a pesar de sus excesos–, y por último como secretario de Asuntos Exteriores, entre 1790 y 1794, durante la presidencia de George Washington.
Defensor de la autonomÃa de los Estados frente al poder central, se convirtió en la principal figura del partido Antifederalista o Republicano (germen del futuro Partido Demócrata), con el que concurrió a las elecciones presidenciales de 1797. En aplicación de la ley que asignaba la vicepresidencia al candidato que obtenÃa el segundo lugar en las votaciones, accedió a este cargo tras el triunfo del federalista John Adams, con lo que se mantuvo un equilibrio de fuerzas entre una y otra tendencia.
Paradójicamente, al convertirse en el tercer presidente de Estados Unidos en 1801, le correspondió inaugurar la ciudad de Washington como capital federal del paÃs. Su actuación como presidente dio la orientación definitiva a las instituciones del nuevo Estado, de acuerdo con su idea de reservar al ámbito estatal la polÃtica interior, mientras el poder federal se ocupaba de la polÃtica exterior.
Durante su gestión saneó el tesoro público, compró Louisiana a Francia por menos de 15 millones de dólares y envió una expedición exploradora al valle del Columbia. Reelegido para un nuevo mandato, mantuvo la neutralidad de su paÃs durante las guerras napoleónicas en Europa, pero hubo de afrontar la recesión mercantil derivada del bloqueo continental, asà como las tensiones con el Reino Unido a raÃz de los abordajes a que la armada británica sometÃa a los buques neutrales en busca de desertores. Tras rechazar una tercera reelección, apoyó con éxito la candidatura del también virginiano y republicano James Madison.
Hombre de gran erudición, aunque eminentemente práctico, se entregó a las más diversas actividades, desde la geografÃa a la botánica, e impulsó un orden arquitectónico neoclásico en oposición al canon colonial británico por entonces imperante, cuyos ejemplos más significativos son la Universidad de Charlottesville, los capitolios de Washington y Richmond y su mansión de Monticello, en el alzado de cuyos planos intervino directamente.
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Datos biográficos tomados de AQUÃ.
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