DEMOCRACIA O AUTOGOBIERNO DEL PUEBLO, por Jesús Nava
“Democracia, para mÃ, es mucho más que libertad polÃtica de los ciudadanos para elegir y deponer a sus representantes. Y que la clásica división y separación de poderes, hallazgo polÃtico casual que no es en esencia la democracia. El gobierno nunca será â€para” el pueblo, ni estará a su servicio, mientras no salga “del” pueblo y sea ejercido “por” el pueblo. Democracia es, en fin, autogobierno del pueblo, no únicamente poder o soberanÃa popular, compatible, como ya advirtió Tocqueville, con la tiranÃa del Estado y la administración de los burócratas. Autogobierno democrático implica no sólo igualdad de derechos y justicia social, sino libertad colectiva y responsabilidad moral de las mayorÃas. Por eso mi concepto de la democracia no es demagógico”.
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Democracia, para mÃ, es mucho más que libertad polÃtica de los ciudadanos para elegir y deponer a sus representantes. Y que la clásica división y separación de poderes, mucho más antigua, por cierto, que Locke, Spinoza o Montesquieu, a quienes se atribuye su invención. Es más, considero que la libertad de elección y la separación de poderes son hallazgos polÃticos (esta última, casual) muy útiles para evitar el despotismo del gobierno y la corrupción descarada de los gobernantes. Pero no son, en esencia, la democracia.
Comparto con Lincoln su definición de democracia como â€el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el puebloâ€, entendiendo por pueblo a todos los ciudadanos que formen parte o se identifiquen con la gente sencilla que trabaja, sin explotar a nadie,  en cualquier oficio o profesión; individuos de carne y hueso, con intereses concretos, no meramente un “conjunto de conciencias”, generalmente alienadas y manipuladas por la propaganda del sistema oligárquico polÃtico, económico y religioso.
Si alguien considera que esto es demagógico, le recomiendo que relea el artÃculo de Tocqueville donde expone, con toda claridad, cómo la soberanÃa del pueblo en los Estados Unidos, durante sus primeros cincuenta años de existencia, era un dogma indiscutible e indiscutido. El pueblo americano reinaba en la polÃtica como Dios sobre el universo, dice el genial autor francés. Lo que prueba que la soberanÃa del pueblo no es -o no ha sido- una utopÃa demagógica, sino una realidad palpable en algunos paÃses.
En Suiza mandan los ciudadanos, aunque no conozco en detalle su sistema, porque todos los años se convocan numerosos referendos, y en los municipios, la instancia más próxima y donde se desenvuelve de forma natural la vida ciudadana, se decide por mayorÃas todo lo importante. No detecté, en mi breve visita a ese paÃs, mayor interés en los asuntos relacionados con los poderes de la Confederación, tal vez porque el gobierno central tiene muy pocos. Y, de todos modos, si las cosas en Suiza no fueran asÃ, en una democracia, tal como yo la concibo, sÃ. Porque los pájaros de la polÃtica, sean palomas o halcones, no tendrÃan donde anidar, ya que la soberanÃa democrática reside en el pueblo, su depositario más seguro y el más efectivo controlador del gobierno.Â
De lo que también estoy seguro es de que el gobierno nunca será “para” el pueblo, ni estará a su servicio, mientras no salga “del” pueblo y sea ejercido “por” el pueblo. Democracia es, en fin, autogobierno del pueblo, no únicamente poder o soberanÃa popular, compatible, como ya advirtió Tocqueville, con la tiranÃa del Estado y la administración de los burócratas. Autogobierno democrático implica no sólo igualdad de derechos y justicia social, sino libertad colectiva y responsabilidad moral de las mayorÃas. Por eso mi concepto de la democracia no es demagógico.
Para no alargarme más lo dejo aquÃ, de momento, y someto estas cosas a tu consideración, lector amigo; porque, aunque no coincidamos en los detalles, confÃo en que tú también quieres la libertad democrática, aquella que te permitirÃa no sólo llevar con honestidad las riendas de tus intereses privados, sino participar lo más libre y directamente posible en el gobierno de los asuntos públicos que, por ser generales o comunes, son también tuyos.
MLD, 28/10/2007.
“Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia. No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás en iguales condiciones.” WALT WHITMAN
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October 28th, 2007 @ 18:56
[...] VER ARTÃCULO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL [...]
November 15th, 2009 @ 15:08
[...] y revolucionarios. De una cosa, en cambio, estoy seguro: esta monarquÃa parlamentaria no es una democracia auténtica. Por una sencilla razón: el poder no emana del pueblo ni ha sido constituido por el pueblo ni [...]