EL HOMBRE PUEDE SER GOBERNADO POR LA RAZÓN Y LA VERDAD, por Thomas Jefferson
“Los cabecillas de la otra parte, despreciando los progresos de la ciencia como innovaciones peligrosas, han intentado hacer del republicanismo y de la filosofÃa expresiones reprochables, y persuadirnos de que el hombre sólo puede ser gobernado a bastonazos. Yo tendré la dicha de vivir y morir confiando en lo contrario. Confiamos que se terminará estableciendo como un hecho que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad. Por consiguiente, me parece indudable que abrir las puertas de la verdad y fortalecer la costumbre de someterlo todo a la prueba de la razón son los grilletes más eficaces con que podemos atar las manos de nuestros sucesores para evitar que éstos aherrojen al pueblo con su propio consentimiento. El pánico popular, engañosamente provocado en 1798, la locura inculcada al pueblo por sus enemigos, apoyados en su aparente disposición a renunciar a todos los principios establecidos para su propia protección, parecieron confirmar transitoriamente las opiniones de quienes sostienen que no puede confiarse al pueblo su propio gobierno. Pero yo nunca dudé de que se recuperarÃa; y lo hicieron mucho antes de lo que yo esperaba. En definitiva, el experimento al que fue sometida su credulidad ha confirmado mi confianza en su esencial virtud y buen sentido”.
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UN GOBIERNO REPUBLICANO, LIBRE Y JUSTO ES EL MÃS ENÉRGICO Y SÓLIDO DE TODOS, Y UN EJEMPLO PERMANENTE PARA TODOS LOS PUEBLOSÂ
Nada pudo haberme complacido más que la lectura de vuestra carta de 21 del pasado mes. Fue como el regocijo que esperamos se produzca en las mansiones de los elegidos cuando nuestros antepasados, acogiéndonos en sus brazos, nos impartan su bienvenida y su bendición por haber sido dignos de ellos en el desempeño de nuestra misión. La tormenta que acabamos de atravesar ha sido en verdad terrible. Los fuertes costados de nuestro Argos han sido sometidos a dura prueba. Su fuerza ha soportado el oleaje hacia el que lo gobernaban con el propósito de hundirlo. Le haremos dar un viraje republicano, y atestiguará, con la belleza de sus movimientos, la pericia de sus constructores.
Metáforas aparte, nuestros conciudadanos han sido engañosamente inducidos a desviarse de sus principios por una extraordinaria combinación de circunstancias. Pero se les ha quitado la venda de los ojos, y ahora ven por sà mismos. Espero que no tarde en producirse una consolidación perfecta, para conseguir la cual no escatimaré esfuerzo alguno, salvo que entrañara la renuncia a los principios de nuestra revolución.
Un gobierno republicano sólido y justo entre nosotros será un ejemplo y un monumento permanente, meta y motivo de emulación para los pueblos de otros paÃses; y me sumo a vuestra esperanza y a la convicción de que comprenderán, merced a nuestro ejemplo, que el gobierno libre es el más enérgico de todos; que la curiosidad que nuestra revolución y sus consecuencias han despertado en la masa de la humanidad mejorará la condición del hombre en buena parte del globo.
¡Cuán grande es nuestra satisfacción al contemplar los beneficiosos efectos de nuestros esfuerzos, comparados con los de los cabecillas de la otra parte, que, despreciando los progresos de la ciencia como innovaciones peligrosas, han intentado hacer del republicanismo y de la filosofÃa expresiones reprochables, persuadirnos de que el hombre sólo puede ser gobernado a bastonazos, etc.! Yo tendré la dicha de vivir y morir confiando en lo contrario. Aceptad las seguridades de mi constante y sincero respeto y apego, y mis afectuosos saludos.
[Carta a John Dickinson, abogado y hombre de Estado, que como miembro del Congreso Continental y por su importante participación en los acontecimientos que culminaron en la formación de los Estados Unidos de América, tenÃa mucho en común con Thomas Jefferson. Washington, 6 de marzo de 1801.]
EL PUEBLO, SI SE LE QUITA LA VENDA DE LOS OJOS, VERà POR Sà MISMO, Y PODRà SER GOBERNADO POR LA RAZÓN Y LA VERDAD
No puede haber experimento más interesante que el que ahora estamos haciendo, y que confiamos terminará estableciendo como un hecho que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad. Por consiguiente, nuestro primer objetivo debe ser abrirle todas las avenidas que conducen a la verdad. La más eficaz hasta ahora conocida es la libertad de imprenta. Esta es, por tanto, la primera que obstruyen quienes temen que sus actos se investiguen.
La firmeza con que la gente ha soportado los recientes abusos de la prensa, el discernimiento que han mostrado entre verdad y falsedad, demuestra que se les puede dejar, sin peligro, oÃr todas las verdades y falsedades y formarse un juicio correcto que las distinga. Igualmente innecesario es abrumar sus sentidos o deslumbrar su mente con pompa, esplendor o formalidades. ¡Cuánto más seguro que este artificial respeto es el que emana del uso de la razón y de la costumbre de someterlo todo a la prueba del sentido común!
Por consiguiente, me parece indudable que abrir las puertas de la verdad y fortalecer la costumbre de someterlo todo a la prueba de la razón son los grilletes más eficaces con que podemos atar las manos de nuestros sucesores para evitar que éstos aherrojen al pueblo con su propio consentimiento.
El pánico popular, engañosamente provocado en 1798, la locura inculcada al pueblo por sus enemigos, apoyados en su aparente disposición a renunciar a todos los principios establecidos para su propia protección, parecieron confirmar transitoriamente las opiniones de quienes sostienen que no puede confiarse al pueblo su propio gobierno.
Pero yo nunca dudé de que se recuperarÃa; y lo hicieron mucho antes de lo que yo esperaba. En definitiva, el experimento al que fue sometida su credulidad ha confirmado mi confianza en su esencial virtud y buen sentido. [...]
[Carta al juez John Tyler, patriota revolucionario, gobernador de Virginia y padre del presidente John Tyler. Conoció a Jefferson cuando éste estudiaba derecho en Williamsburg y fueron amigos hasta la muerte de Tyler en 1813. Washington, 28 de junio de 1804].
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THOMAS JEFFERSON, AutobiografÃa y otros escritos. Editorial Tecnos, 1987. Traducción de A. Escohotado y M. Sáenz de Heredia.
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July 21st, 2008 @ 01:09
Hola Jesús
“Como decÃamos ayer…”
Creo que esta reflexión de Don Tomás, es un poco ‘Perogrulla’. Genéricamente la única forma posible de gobierno es la verdad y la razón, construyendo entre ambas, la racionalidad que permita la paz y la convivencia. Cualquier otra forma de relación entre el ciudadano y su gobierno, fuera de la verdad y de la razón, serÃa, es, puro engaño y sometimiento. Por tanto no es gobierno.
Pero seguramente a lo que se refiere Jefferson, es precisamente a que es posible gobernar sin autoritarismo, empleando grandes dosis de razonamiento hasta que el ciudadano entienda qué es lo más conveniente para el conjunto que lo forma, incitándolo e implicándolo a aportar y participar en esa forma de gobierno, hasta sentirse autogobernado y notario de la transparencia de “su” gestión, aunque las riendas sigan estando en manos del polÃtico. Es decir haciéndose cómplice del polÃtico en aciertos y errores, de forma que las rectificaciones sean también, cosa de dos, pero caminando siempre juntos y en la misma dirección, hacia donde ambos observan el origen del interés común.
Es bonito e ideal, si existiera una remota posibilidad de que algún polÃtico, o colectivo de ellos, fuera capaz de ejercer desde la razón y la verdad y mantener la lealtad de una ciudadanÃa, llena de vÃboras cuya ganancia reside en la división y enfrentamiento de la misma. Como siempre no es un problema de fórmulas, sino de las carencias humanas de los que se empeñan en adulterarlas, para romper el equilibrio de forma que le beneficie, casi siempre, injustamente. Cuando premeditadamente se rompe el equilibrio, se rompe la convivencia y se destruye el reino de la racionalidad.
La idea de Jefferson es buena, pero no tiene aplicación práctica, mientras la sociedad no sea capaz de organizarse para localizar, aislar y extirpar su mal. Algo muy difÃcil, cuando su mal viste, calza, come, vive y convive igual que, y con, el resto.
Un abrazo
Clandestino
July 21st, 2008 @ 10:22
Comentario publicado en FilosofÃa Digital:
“Confiamos que se terminará estableciendo como un hecho que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdadâ€. Thomas Jefferson
No veo que haya otra forma de gobernar al hombre que no sea a través de la verdad y la razón.
No acabo de entender los motivos de nuestros gobernantes de todas las épocas, con sus verdades a medias, sus palabras con medias tintas, su lenguaje rebuscado y oscuro, si no es para engañar al pueblo y subyugarlo, tal y como expone Thomas Jefferson.
Según mi lógica, si hasta ahora se ha gobernado con medias tintas, verdades a medias, cuando no con abiertas mentiras, es simplemente porque nuestros gobernantes no aman la pueblo ni desean su bien, su libertad, progreso espiritual y bienestar social, sino porque desean solamente el propio bienestar personal a toda costa.
Desean el “poder personal†y para conseguir esto tienen que mantener al pueblo sumergido en la ignorancia. La ignorancia del pueblo acerca de la verdad sobre sus gobiernos y gobernantes es lo único que mantiene en la poltrona a tanto vividor sin escrúpulos.
La responsabilidad de los que dirigen los destinos del planeta Tierra es muy grande. Pero creo que ni siquiera son conscientes de ello. Puede que cuando se acerque el momento de su “partida†y la luz del entendimiento llegue a sus neuronas cerebrales, tal vez sean conscientes del papel que les correspondÃa hacer y no hicieron.
Como siempre, gracias por FD, cuya compañÃa es de un valor inestimable en el camino.
Un abrazo y cuÃdese.
July 21st, 2008 @ 23:10
Estimados Clandestino y Mª Dolores:
Gracias a los dos. Siempre es un placer para mà reflexionar sobre vuestros comentarios e intercambiar nuestros respectivos puntos de vista.
Coincido con vosotros en considerar que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad, tal como preconizaba Jefferson. Pero no me parece que tal afirmación, Clandestino, sea una perogrullada, pues Jefferson opone su confianza, finalmente nunca defraudada, “en la esencial virtud y buen sentido del puebloâ€, frente a “los cabecillas de la otra parte†que predicaban sin rubor que el pueblo sólo podÃa ser gobernado a bastonazos. Y asà ha sido, Mª Dolores, como el ser humano ha sido gobernado siempre -o casi siempre- desde que el gobierno de uno, de unos pocos o de muchos se introdujo en el mundo polÃtico.
El “experimento†polÃtico que llevó a la creación de una gran república democrática salió bien en América, pero no asà en Francia o Rusia. Conseguir que la “hermosa igualdadâ€, ya reinante en los municipios, condados y Estados americanos, se extendiera al gobierno de una gran Confederación respetando escrupulosamente la “sagrada libertad†conseguida con la sangre de muchos patriotas, sólo fue “posible†allÃ.
En Francia la revolución desembocó en la tiranÃa sangrienta y sin principios del jacobinismo, seguida de la no menos sangrienta de Napoleón; y en Rusia la revolución degeneró en la dictadura bolchevique, infinitamente más cruel, despótica y sanguinaria que la que tuvo lugar en Francia.
Es, pues, natural que Jefferson -que de haber presenciado la revolución marxista-leninista se hubiera horrorizado aún más que con la francesa- se sintiera especialmente orgulloso del gran pueblo americano, y de haber contribuido, con no menos grandeza, a guiar a sus conciudadanos hacia las anheladas libertad y felicidad.
El viaje no fue fácil. Incluso contra excompañeros de lucha como Adams, Hamilton o el propio Washington, tuvo Jefferson que sostener “esa hermosa constelación de principios†que cuajó en la primera Constitución del gobierno representativo en el mundo. Porque si en algo descolló entre la “pequeña bandaâ€, fue por su confianza en la bondad básica del ser humano y en que cualquier pueblo, que no hubiera sido embrutecido por los déspotas de turno, era perfectamente capaz de autogobierno. Era, pues, optimista sobre el futuro del género humano.
Pero no fue un ingenuo. Siempre quiso que el pueblo fuera lo más ilustrado posible, para que conociera todos sus derechos naturales, civiles y polÃticos, desconfiara siempre de sus representantes en los tres poderes del Estado y mantuviera vivo su espÃritu de resistencia. Como le dijo al propio Adams: “Alimentad, pues, el espÃritu de nuestro pueblo, y mantened viva su atención. No seáis demasiado severos con sus errores, pero exigidle mediante la ilustración. Tan pronto como dejen de prestar atención a los asuntos públicos, vos y yo, el Congreso y las Asambleas, los jueces y los gobernadores, nos convertiremos todos en lobos. ¿Qué paÃs podrá preservar sus libertades si sus gobernantes no son advertidos de cuando en cuando de que el pueblo conserva su espÃritu de resistencia? Dejad que cojan las armas. ¿Qué significan unas pocas vidas perdidas en un siglo o dos? El árbol de la libertad debe ser refrescado de cuando en cuando con la sangre de patriotas y tiranos. Es su abono naturalâ€.
Asà que no desesperemos de la gente sencilla y trabajadora, porque, como muy bien dices Mª Dolores, sus gobernantes y los partidos polÃticos que los apadrinan han conseguido engañar y subyugar a todos con sus corruptas ideologÃas y sus abyectas patrañas demagógicas.
No hay pueblo que no quiera su propio bien, pero no siempre lo ve. Entre otras cosas, porque los prejuicios son como una venda que se lo impide. Los demócratas, es decir, los que aún creemos que las llaves de la caja fuerte de la nación no puede estar en mejores manos que en las del pueblo, tenemos el sagrado deber de abrirle los ojos. Y volverá a recobrar su esencial virtud y su natural buen sentido.
Un abrazo para ambos.
September 30th, 2008 @ 10:06
[...] con todos cuantos consideran que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad, tal como preconizaba Jefferson. Pero no me parece que tal afirmación sea una perogrullada, pues [...]
September 30th, 2008 @ 10:24
[...] con todos cuantos consideran que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad, tal como preconizaba Jefferson. Pero no me parece que tal afirmación sea una perogrullada, pues [...]