Mundo Libre Digital

"Para que una nación ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette

¿DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL O REPÚBLICA DE PARTIDOS?, por Jesús Nava

Categoría: SANTO Y SEÑA — September 1, 2010 @ 1:22 am

“Todas estas cosas han sucedido por la falta de una Constitución; porque la naturaleza y el propósito de una Constitución es prevenir el gobierno de partido, estableciendo un principio común que limite y controle el poder y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquí habrás de llegar y no más allá” (THOMAS PAINE). 

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No me gusta nada el cariz que ha tomado la política en España. Me preocupa, y mucho, como estoy seguro que también a miles de españoles que no están en la inopia. No por esperado el rumbo errático que sigue el gobierno de la nación es menos temible, ya que, aunque haya salido de unas “votaciones”, que no “elecciones”, lo que tenemos -y hemos tenido siempre, en ausencia de una buena constitución, desde la muerte del general dictador- no es un gobierno democrático, sino un gobierno de partido.

EL PARTIDO EN EL GOBIERNO CAMBIA; EL GOBIERNO DE PARTIDO, JAMÁS

Durante el período preconstitucional, y el que siguió al golpe de Estado de 1.978, se colgó en el escaparate político el rótulo de “estamos en reformas por ampliación de negocio”, mientras se trapicheaba en la trastienda; posteriormente, durante tres legislaturas se aplicó el “rodillo socialista”; después, durante dos, el “autoritarismo liberal-conservador”; ahora tenemos, de lo malo, lo peor: “la dictadura”, al alimón, de comunistas, separatistas y socialistas radicales.

Caricatura de Rodríguez Zapatero

El color del partido en el gobierno -en un gobierno de partido- cambia, pero la naturaleza corrupta del sistema jamás. Siempre la misma negación a los ciudadanos de la libertad política para elegir y cambiar el gobierno (aunque nos “otorguen”, a capricho, ciertas libertades que el antiguo régimen, desde luego, negaba totalmente) y la misma burla de la auténtica democracia, al no introducir, como mínimo, la separación de poderes y la elección directa, por mayoría, de nuestros representantes.

No esperaba otra cosa del sistema partitocrático. Menos aún de un partido marrullero que ha accedido al poder con muy malas artes (la costumbre se ha hecho ley en esta secta política) y que ha llegado con la intención de permanecer en él a toda costa, aunque sea repartiéndose la nación y compartiendo el poder con sus aliados comunistas y separatistas; es decir, con todos los estatistas reaccionarios, de derechas y de izquierdas, que aún quedan en España.

Esta labor de voladura de una nación secular la están llevando a cabo -con la complicidad de una mayoría de votantes- un grupo de irresponsables dinamiteros entre los que se encuentran eso que llaman rey; el fanfarrón de la humildad con su guardia pretoriana de embusteros y golpistas; los dictadores nacionalistas de las autonomías; y un partido que se autodenomina obrero, español, socialista, progresista y de izquierdas, ¡sin sonrojarse! ¿Será que no tienen de qué avergonzarse o más bien que no tienen vergüenza ni saben lo que es ruborizarse? (más…)

EL “CHE” GUEVARA, MAO Y OTROS SANTOS LAICOS DE LA IZQUIERDA, por Francisco Rubiales

Categoría: TRIBUNA LIBRE — September 1, 2010 @ 1:08 am

“El siglo XX fue duro y cruel, probablemente el más sangriento y desalmado de la historia. De los tres grandes estados criminales del siglo, sólo el nazi tuvo un juicio universal y una condena pública, en Nüremberg, tal vez porque perdió la guerra. Los otros grandes estados asesinos, China y la URSS, con Mao y Stalin como genuinos representantes, todavía no han sido condenados y, lo que es peor, siguen siendo venerados por una izquierda esquizofrénica que se dice demócrata y defensora de los valores. Algo muy grave debe ocurrirle a la izquierda, antaño portadora de utopías y defensora de derechos humanos, cuando ahora se empeña en colocar en sus altares a vulgares criminales”.

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La izquierda, que se ha quedado sin ideas y utopias, se siente tan a disgusto en su vacío ideológico y ético que necesita aferrarse a mitos y a santos laicos como Ernesto “Che” Guevara, Mao Zedog, Stalin, Fidel y algunos otros. Sin embargo, esos mitos, venerados por una izquierda que se siente culpable por haber arrojado por la borda demasiada carga ideológica y ética, esconden realmente a asesinos y alimañas que no merecen sino el desprecio de los humanos.

Los redactores izquierdosos del diario español “El País” se sienten indignados por el reciente editorial en el que su diario, órgano casi oficial de la “progresía” española, cuestionaba la figura del Che Guevara.

Che Guevara y Fidel Castro

Pero la escritora Rosa Montero ha intervenido en la polémica para poner las cosas en su sitio al afirmar que “la realidad es tozuda y feroz y no entiende de mitos; y en la realidad el Che fue cruel y violento”.

La escritora recuerda algunas de las aberraciones del “Che” que la izquierda oculta cuidadosamente: Tenía la boca llena de grandes palabras, pero se diría que despreciaba a esa gente humilde que tanto se jactaba de defender: “La dictadura del proletariado se ejerce sobre el proletariado mismo”, proclamó, totalmente en serio, en un texto político. Hubo cosas peores: “Tenemos que crear la pedagogía de los paredones de fusilamiento y no necesitamos pruebas para matar a un hombre”, dijo en 1959 a los Tribunales Revolucionarios.

El “Che”, que escribió también que “Un revolucionario tiene que convertirse en una fría máquina de matar” y que durante los seis meses que estuvo al mando de la fortaleza de La Cabaña mandó fusilar, tras juicios de opereta, a centenares de víctimas, no es el único ídolo de la izquierda que merece el titulo de asesino. (más…)

LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA O UNIVERSALIZAR LA LIBERTAD, por A. de Francisco y D. Raventós

Categoría: ABECÉ DE LA DEMOCRACIA — August 30, 2010 @ 8:29 pm

“Robespierre, uno de los más odiados políticos de todas las derechas habidas, cosa comprensible, y de los más olvidados de casi todas las izquierdas, cosa mucho menos justificable, decía: “La primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existir”. Porque sin esos medios de existencia, no hay esperanza alguna de libertad real para esa muchedumbre de trabajadores sin propiedad, no hay esperanza alguna de democracia. Las libertades liberales sirven de poco a los millones de excluidos de esta sociedad del éxito, a los que buscan empleo sin encontrarlo, a los que se humillan por mantenerlo, a los no llegan a fin de mes o a los que –cada vez más- malviven (o mueren) en condiciones infrahumanas. Los derechos formales, desconectados de los recursos materiales, de las condiciones reales de existencia social, no garantizan la libertad de los muchos. Y el programa del minoritario republicanismo democrático se resume en lo siguiente: universalizar la libertad. Pero la libertad como no dominación, en la sociedad y en el Estado”.

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Desde sus orígenes atenienses, la tradición histórica de la izquierda ha entendido por democracia el gobierno de los pobres, en el bien entendido que el pensamiento político antiguo consideraba “pobres” no a nuestros “sin techo”, a nuestros “pobres de solemnidad” que viven de la limosna ajena y la cristiana caridad, sino a los que no tienen propiedad o si la tienen es escasa, es decir, al trabajador asalariado, al que tiene que trabajar para vivir (precisamente porque carece de rentas de propiedad).

LA DISTRIBUCIÓN DE LA PROPIEDAD ES EL CRITERIO QUE DEFINE LA NATURALEZA DEL RÉGIMEN POLÍTICO

Residuo onírico del pobre desdichado, por Pepe Valera.

Esos “pobres”, en el mundo antiguo pero, más aún, en nuestro mundo actual, son mayoría y, precisamente por eso, por democracia siempre se ha entendido el gobierno de la mayoría. Esta afirmación no tolera la permuta de los factores. Puesto que los pobres son mayoría, la democracia es el gobierno de esta mayoría, pero si los pobres fueran minoría, la democracia seguiría siendo el gobierno de los pobres y, en ese caso, de la minoría.

Esta era la visión (desgraciadamente a veces olvidada) del gran Aristóteles en la obra maestra que es la Política: “Lo que diferencia la democracia y la oligarquía entre sí es la pobreza y la riqueza. Y necesariamente, cuando ejercen el poder en virtud de la riqueza, ya sean pocos o muchos, es una oligarquía, y cuando lo ejercen los pobres, es una democracia.” La distribución de la propiedad es pues el criterio que decide la naturaleza del régimen político. E insistimos: por democracia debe entenderse –y así se ha entendido hasta muy bien entrado el siglo XX- el gobierno de los excluidos de la propiedad, de la riqueza social productiva, de los medios de producción. (más…)

LIBRES, SIERVOS Y CLIENTES, por Andrés de Francisco (II)

Categoría: ABECÉ DE LA DEMOCRACIA — August 29, 2010 @ 9:05 pm

“Podemos pues decir que la fogosidad es esa fuerza interior mediante la que uno se domina a sí mismo, vence al enemigo interior y establece la paz del alma, la amistad consigo mismo y la unidad del yo. Por eso no es una virtud cualquiera, sino “la base de todas las virtudes”.  A su vez, ese hombre libre y virtuoso sabrá suspender sus intereses privados -las bajas pasiones del individuo- y deliberar con sus conciudadanos sobre lo que conviene a la felicidad pública y es justo para la polis. Y si tras la deliberación racional resulta que sus intereses particulares no encajan con los generales, tendrá la valentía y el ardor “patriótico” necesarios para obedecer nuevamente a la razón y sacrificarse al bien público”.

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El republicanismo construye su exigente concepto de libertad por contraposición al de esclavitud o servidumbre. El siervo, frente al libre, es aquel que no vive como quiere sino según la voluntad de su señor, voluntad que se le impone despóticamente. Está, pues, a merced de la ajena jurisdicción: es alieini iuris (1).

La antigua esclavitud era evidente. El liberalismo moderno oculta bajo el manto de las libertades formales y de la igualdad de derechos una desigualdad material que hace imposible la verdadera libertad.

En esa medida, y necesariamente, el siervo padece dominación, es decir, puede ser interferido sin consentimiento, arbitrariamente. Si el amo es benevolente o negligente en el ejercicio de su poder, tal vez el esclavo escape de hecho a la interferencia, pero sigue estando, pese a esa feliz contingencia, in potestate domini (en poder del señor).

SÓLO CON FUERTES GARANTÍAS REPUBLICANAS PUEDEN SER LOS HOMBRES LIBRES EFECTIVAMENTE LIBRES

La dominación para el republicanismo es modal: el amo o señor no tiene por qué interferir de hecho en la vida del esclavo o siervo, pero podría interferir si quisiera, a su arbitrio. El poder del señor es así poder arbitrario, no tiene que dar razones ni justificarse cuando se ejerce. Por ello mismo la libertad republicana es extremadamente garantista.

En efecto, sólo con fuertes garantías -la ley, la propiedad, los mecanismos de dispersión y control del poder, la rotación y brevedad de los mandatos, entre otras muchas garantías (2)- pueden los hombres libres ser efectivamente libres, es decir, no temer a la dominación, gobernarse a sí mismos, ser autónomos. La libertad republicana es en buena medida libertad del temor a la opresión. (más…)

DEMOCRACIA O EL GOBIERNO DE LOS POBRES, por Andrés de Francisco (I)

Categoría: ABECÉ DE LA DEMOCRACIA — August 29, 2010 @ 8:36 pm

“Si hoy preguntáramos al azar qué se entiende por democracia, seguramente se nos contestaría con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorías, elecciones periódicas, competición entre partidos, etc. El mundo contemporáneo, en buena medida, ha olvidado el significado político de la democracia. A saber: un régimen político de clase, como todos en última instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender políticamente sus intereses sociales y económicos. Entre los antiguos griegos, el pobre no pide en la calle sino que trabaja con sus manos a cambio de un jornal. Vive en su modesta casa y con el dinero que le reporta su trabajo alimenta a su familia, a su prole. No es rico, sino pobre”.

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Si hoy preguntáramos al azar qué se entiende por democracia, seguramente se nos contestaría con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorías, elecciones periódicas, competición entre partidos, etc. Por esa vía no daríamos más que una respuesta superficial. Muchos recurrirían al socorrido “gobierno del pueblo” sin seguramente sospechar la rica semántica que esconde el cliché.

DEMOCRACIA: UN RÉGIMEN POLÍTICO DONDE LOS MUCHOS POBRES LIBRES GOBERNABAN

Cuadro: Y aún dicen que el pescado es caro, de Joaquín Sorolla. La democracia es un régimen político de clase en el que los muchos pobres libres gobiernan, es decir, controlan los enormes recursos del Estado. Aunque no sean propietarios.El mundo contemporáneo, en buena medida, ha olvidado ese horizonte de significado político de la democracia. Sin embargo, hasta hace relativamente poco, incluso durante la primera mitad del siglo XX, todavía se entendía por democracia lo que siempre se había entendido desde su creación en la Atenas del siglo V a. C., lo que entendió Aristóteles, cuya Política sigue siendo la referencia obligada tanto de los detractores como de los defensores de la democracia. A saber: un régimen político de clase, como todos en última instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender políticamente sus intereses sociales y económicos. (más…)

EL GOBIERNO MIXTO Y LA CORRUPCIÓN, por Thomas Paine

Categoría: ABECÉ DE LA DEMOCRACIA — August 29, 2010 @ 12:20 pm

“La fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupción. Por imperfectas que sean la elección y la representación en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razón de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razón. Un gobierno mixto es un todo imperfecto, que cementa y fusiona juntas las partes discordantes mediante la corrupción para que actúen como un todo. En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción que pone en marcha a la máquina organiza al mismo tiempo su propia escapatoria”.

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El gobierno en una república bien constituida, no requiere ninguna fe del hombre más allá de lo que le pueda revelar su razón. Advierte la racionalidad de todo el sistema, su origen y su propósito; ese gobierno recibe más apoyo cuanto mejor se comprende, las facultades humanas actúan con decisión y adquieren bajo esta forma de gobierno una gigantesca virilidad.

La fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupción. Por imperfectas que sean la elección y la representación en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razón de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razón.

EN LOS GOBIERNOS MIXTOS NO EXISTE LA RESPONSABILIDAD

Un gobierno mixto es un todo imperfecto, que cementa y fusiona juntas las partes discordantes mediante la corrupción para que actúen como un todo.

En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción que pone en marcha a la máquina organiza al mismo tiempo su propia escapatoria.

Cuando se establece como máxima que “un Rey no puede equivocarse”, se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a él respecta (*). Entonces desciende aquella sobre el ministro, que se refugia tras una mayoría en el Parlamento a la que, mediante la distribución de puestos, pensiones y la corrupción, siempre puede dar órdenes, y esa mayoría se justifica a sí misma con el mismo derecho con que protege al ministro. En este movimiento rotatorio, la responsabilidad resbala de las partes y del todo.

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EL GOBIERNO Y LA LIBERTAD CIVIL Y RELIGIOSA, por Thomas Jefferson

Categoría: ABECÉ DE LA DEMOCRACIA — August 28, 2010 @ 6:49 pm

“No parece suficientemente erradicado el error de que las operaciones de la mente, así como los actos del cuerpo, están sujetos a la coacción de las leyes. El caso es que nuestros gobernantes no tienen autoridad sobre esos derechos naturales, salvo que se la hayamos cedido. Los derechos de conciencia nunca se los cedimos, nunca podríamos. Respondemos de ellos ante nuestro Dios. Los poderes legítimos del gobierno sólo se extienden a los actos que lesionan a otros. Pero todo Estado, dice un inquisidor, ha establecido alguna religión. Nuestros Estados hermanos de Pennsylvania y Nueva York, sin embargo, han subsistido sin establecimiento en absoluto. Florecen infinitamente. Ellos no ahorcan más malhechores que nosotros. No son perturbados en mayor medida por disensiones religiosas. Al contrario, su armonía no tiene paralelo, y sólo puede atribuirse a su ilimitada tolerancia, pues en ninguna otra cosa difieren de todas las demás naciones de la tierra. Pero, ¿es el espíritu de un pueblo una seguridad infalible y permanente? ¿Lo es el gobierno? El espíritu de los tiempos puede cambiar, y cambiará. Nuestros gobernantes se harán corruptos, indiferente nuestro pueblo. A partir de la conclusión de esta guerra iremos cuesta abajo. No será entonces necesario recurrir al pueblo en todo momento para obtener apoyo. Se le olvidará, por tanto, y sus derechos serán desatendidos. Los individuos se olvidarán de sí mismos, preocupados tan sólo por el dinero, y no pensarán en unirse para lograr un respeto efectivo hacia sus derechos.”

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Los primeros colonos de este país fueron emigrantes de Inglaterra, pertenecientes a la Iglesia anglicana, justamente cuando estaban exaltados por la victoria total sobre los fieles de las demás persuasiones. Armados, como llegaron a estarlo, con las competencias para hacer, ejecutar y administrar leyes, dieron muestras de idéntica intolerancia en este país ante sus hermanos presbiterianos, emigrados al gobierno septentrional.  

EL GOBIERNO NO TIENE AUTORIDAD SOBRE NUESTROS DERECHOS NATURALES A MENOS QUE SE LOS CEDAMOS

Los pobres cuáqueros estaban huyendo de la persecución en Inglaterra. Pusieron sus ojos en estos nuevos países como asilos de libertad religiosa y civil; pero sólo los hallaron libres para la secta reinante.

THOMAS JEFFERSON (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos y, en opinión de Tocqueville, el más grande demócrata que haya salido jamás del seno de la democracia americana.

Diversas resoluciones de la asamblea de Virginia de 1659, 1662 y 1693 convirtieron en delito el hecho de que los padres se negasen al bautismo de sus hijos; prohibieron la reunión de los cuáqueros en el Estado; ordenaron que fueran encarcelados hasta abjurar del país, y previeron castigos más suaves para su primer y segundo retorno, aunque la muerte para el tercero; decretaron que nadie podría asistir a sus reuniones o acercarse a sus casas, tanto mediante trato personal como usando libros que apoyasen sus creencias.

 Si no se produjeron aquí ejecuciones, como en Nueva Inglaterra, no fue por la moderación de la iglesia o el espíritu del legislativo, como puede deducirse de la propia ley, sino por circunstancias históricas que no han llegado hasta nosotros.

Los anglicanos mantuvieron pleno control durante un siglo. Otras opiniones empezaron entonces a insinuarse, y como el gran celo del gobierno por mantener a su propia iglesia suscitó un igual grado de indolencia en sus clérigos, al comienzo de la actual revolución dos tercios del pueblo disentían de ese culto.

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