LIBERTAD, AMOR Y JUSTICIA, por Jesús Nava
-Comentario-
El conflicto violento es lo que buscan los canallas, porque nosotros LLEVAMOS LAS DE PERDER. Nos partirán la cara y nos quitarán hasta la apariencia de Derechos Humanos de la que hoy apenas disponemos.
No es el enfrentamiento. Mucho menos el visceral. Cuando alguien quiere sacar a otro de su error, ha de cuidarse de que no se sienta humillado (y la gente equivocada, cuando se da cuenta de que estaba equivocada, generalmente es MUY SUSCEPTIBLE. Herir esa susceptibilidad es enfrentarse a una respuesta agresiva, probablemente violenta).
Para llevar a la razón a otros, primero has de pensar en el otro, no en ti ni en tu verdad. Si tu verdad le puede ayudar, muéstraselo dulcemente.
Si tienes dudas sobre tu razón, entonces tu mensaje será agresivo, pues como los otros, que juzgas equivocados, tú tendrás la inseguridad que lleva al razonamiento incierto a un enroque, muchas veces con desenlace violento.
La verdad es bondad. Si la encuentras, compártela. Bondadosamente.
-Respuesta-
Naturalmente que en naciones como la nuestra, donde el Estado, lo gobierne quien lo gobierne, oprime sin atormentar, la violencia no tiene sentido. ¿Contra quién habría que luchar, contra los gobernantes opresores o contra los gobernados que voluntariamente se dejan oprimir? La lucha política por la libertad, hoy, en los países más ricos, no es contra carne y sangre, sino contra los prejuicios y la ignorancia, incluso de los dirigentes e intelectuales, que creen saber, pero que, en realidad, quien sabe algo sabe que no saben nada como debe saberse.
Pero, si quieres decir que la libertad política se conquista con amor y dulzura, no comparto tu opinión. Una cosa es ganar a alguien para la sabiduría y otra, muy distinta, vencer a los tiranos en la lucha por la libertad. (más…)















